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29 nov. 2009

EL MUSEO DE LA INOCENCIA, de Orhan Pamuk

"Para tener una verdadera relación amorosa, uno debería ser capaz de hablar sobre el amor mirando a los ojos del otro", Ohran Pamuk.

Esta frase creo que me ha cautivado por si sencillez... ¿Qué opináis? La verdad que es simple, pero cierta. Decir te quiero es fácil, pero ¿cuántas personas son capaces de hablar del amor mirando a los ojos de la otra persona? Creo que moriré siendo una romanticona... En fin, aquí os dejo unos datos de una de mis próximas adquisiciones :-)


SINÓPSIS:
El museo de la inocencia es una novela de amor, y de un amor duradero, entre un hombre de treinta años llamado Kemal y la joven Fösun de dieciocho. El protagonista pertenece a una familia rica estambulí y dirige una empresa familiar, mientras la muchacha es una pariente lejana pobre, dependienta en una boutique, incapaz de pasar los exámenes estatales para acceder a la universidad. La belleza de la joven, rubia teñida de largas piernas, cintura estrecha y piel tostada, cautivan a Kemal. Y así comienza esta larga relación amorosa en la que tras un período de felicidad llega la pérdida de la amada, que se casa con otro.

La obra se abre con una escena que supone un reto a las autoridades turcas: la narración de un tórrido encuentro de los protagonistas. Los conocemos en la primera página haciendo el amor con pasión. De hecho, están trasgrediendo una de las normas del islamismo, la prohibición de entablar relaciones sexuales antes del matrimonio, causante de tantas tragedias cuando un miembro de la familia venga con sangre la pérdida de la virginidad de una hermana o una hija para recobrar el honor. La liberación femenina que ejemplifica la escena no ha llegado sólo por influencia occidental, transmitida por las mujeres turcas que fueron a estudiar a La Sorbona, caso de Sibel, la novia oficial de Kemal, sino que Fösun, la amante, pierde su virginidad sin haberse corrompido por costumbres importadas.

Cuando Kemal acude a comprar un bolsillo para Sibel, con quien iba a prometerse formalmente en un mes y medio, reconoce en la bella dependienta a una prima lejana a quien no veía desde la niñez, Fösun. Kemal alternará luego la relación con ambas mujeres; con Sibel ya había violado el principio de abstenerse de sexo hasta el matrimonio. El padre del protagonista, armado con la experiencia en asuntos del corazón, le hace una confidencia: que él también tuvo durante años una amante, a la que adoraba, si bien supo conjugar las obligaciones hacia la madre y sus dos hijos, Kemal y su hermano, y disfrutar del amor de la amante. Para Kemal la advertencia quizás llega demasiado tarde.

Estambul vuelve a ser el privilegiado escenario de la acción. Casi todo sucede en los barrios lujosos de la ciudad, por donde se mueve la clase alta turca. Conocemos bien sus contornos por obras anteriores del autor: un ambiente particular en el que contrastan la riqueza y la miseria, el pasado otomán y la Turquía laica refundada por Ataturk; las vistas del Bósforo, el tipo de inmuebles unifamiliares donde vive la clase acomodada, los callados empleados que guardan en silencio las reglas del Islam, mientras los señores no van a la mezquita y beben alcohol a placer. Pamuk vuelve a mostrar que entre el Oriente y Occidente no hay mucha distancia.

El título de la novela se refiere al museo que monta Kemal en el apartamento donde se encontraba con Fösun: el museo de la inocencia, un monumento de amor a la amada perdida, que consiste en un número extenso de objetos que le recuerdan a Fösun, desde pendientes a colillas de cigarrillos. Así trata él de recuperar el tiempo perdido, los momentos en los que fue feliz.

Pamuk organiza esta novela en ochenta y tres capítulos, casi todos breves, que hacen la lectura amena y profunda. El narrador de la obra es Kemal, y en un par de ocasiones, prominentemente al final de la obra, aparece el propio Orhan. Quizás este cierre apunta a un posible episodio amoroso vivido por el propio Pamuk.

Fuente: El Cultural





EL AUTOR:

Nació en el seno de una familia acomodada (su padre era ingeniero) residente en el occidentalizado barrio de Nişantaşı de Estambul, similar a las que describe en algunas de sus novelas. Cursó la secundaria en el norteamericano Robert College de su ciudad natal y después comenzó a estudiar arquitectura, pero tres años más tarde abandona la carrera para dedicarse a la literatura a tiempo completo. En 1977 se graduó en el Instituto de periodismo de la Universidad de Estambul, aunque nunca ejerció la profesión. Entre 1985 y 1988 residió en Nueva York y trabajó como profesor visitante en la Universidad de Columbia. Posteriormente regresó a Estambul. Pamuk es musulmán. Desde 1982 hasta 2001 estuvo casado con Aylin Türegün; de ese matrimonio en 1991 nació una hija, Rüya.

Aunque su carrera como escritor se inició a finales de los años 70, y su primera novela se publicó en 1982, su obra comenzó a tener repercusión internacional con la novela El astrólogo y el sultán (Beyaz Kale, 1985), alabada por el escritor estadounidense John Updike, y alcanzó su consagración definitiva con Me llamo rojo (Benim Adım Kırmızı, 1998), una novela que combina la narración de misterio, la historia de amor y la reflexión filosófica, ambientada en el Estambul del siglo XVI, bajo el reinado del sultán Murad III.

Pamuk fue llevado a juicio en diciembre de 2004 por «insultar y debilitar la identidad turca» (artículo 301 del código penal), en una entrevista a un periódico suizo en la que pronunció la siguiente frase: "En Turquía mataron a un millón de armenios y a 30.000 kurdos. Nadie habla de ello y a mí me odian por hacerlo". La primera sentencia le impedía volver a cometer un delito en los siguientes seis meses, bajo amenaza de prisión. Se reafirmó en sus palabras en octubre de 2005.[1] En enero de 2006 un tribunal abandonó el proceso judicial.[2]

La posición cívica de Pamuk ante los derechos humanos, particularmente ante los problemas armenio y kurdo en Turquía, lo han convertido en un personaje que genera polémica en su patria, y mientras allí unos lo admiran otros lo consideran un traidor. El gobierno turco se ha negado a admitir que cometió un genocidio contra los armenios en 1915. La campaña de odio desatada en su contra en Turquía después de aquello entrevista lo obligó a abandonar el país por un tiempo. Ya antes, en 1995, estuvo entre el grupo de escritores juzgados por sus ensayos en los que criticaban al gobierno por su política con los kurdos.

Tras el asesinato del perdiodista turco-armenio Hrant Dink, ocurrido en enero de 2007, y las amenazas de muerte que recibió, Pamuk abandonó nuevamente su patria. Algunos medios turcos, como el diario Aksam, le acusaron de haber utilizado el asesinato de Dink como un pretexto para ir a Estados Unidos a ganar dinero dando conferencias en la Universidad de Columbia. Las acusaciones fueron negadas por Fatih Altayli, director del diario Sabah, calificándolas de chisme. Pamuk regresó a su ciudad natal en abril de ese mismo año para escribir su siguiente novela, Masumiyet Muzesi (Museo de la inocencia).[3]

En entrevista concedida al semanario alemán Der Spiegel,[4] al inicio de una gira de lecturas de su obra por Alemania, menciona que tras la muerte de Dink, muchos intelectuales cayeron en una depresión profunda y que para él personalmente fue un choque terrible. Por eso prefirió distanciarse de los hechos, concurriendo a las cátedras en la Universidad de Columbia de Nueva York. La cancelación repentina de lecturas de su obra en Alemania en febrero de 2007 se debió a que, por lo reciente de los hechos, se le iba a estar cuestionando constantemente; además, las amenazas de muerte les otorgaría una relevancia que él no pensaba darles. Aseguró que aquella cancelación no se debió a que dudara de la eficacia de los cuerpos policiacos alemanes para prevenir los posibles ataques de grupos islamistas residentes en Alemania.

Sus estancias académicas en Estados Unidos han sido siempre productivas. Así, allí concluyó su más reciente novela (El museo de la inocencia) y en los 1980 El libro negro, su primer éxito internacional. Por otro lado, aunque han existido amenazas de muerte de turcos fundamentalistas, Pamuk considera que nada ni nadie lo obligará al exilio.

El 12 de cotubre de 2006 Pamuk ganó el Premio Nobel de Literatura como un escritor que, “en búsqueda del alma melancólica de su ciudad natal, ha encontrado nuevos símbolos para reflejar el choque y la interconexión de las culturas”, según dice el veredicto de la Academia Sueca.[5] Es el primer turco que recibe este galardón. Sus obras han sido traducidas a más de 40 idiomas.

Fuente: Wikipedia

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